Asa Cristina Laurell

Derecho a la Salud

Lo último que nos abandona es la esperanza

laurell1Es una de las más firmes opositoras a la reforma del sector salud impulsada por el Banco Mundial y una de las más reconocidas especialistas en el tema. Dirige actualmente la Maestría en Medicina Social de la Universidad de Xcochimilco. Mexicana por adopción, aunque europea de nacimiento, su preocupación actual es analizar las políticas sociales que se aplican en América Latina para aliviar el impacto del fundamentalismo de mercado.

Asa Cristina Laurell estuvo en Argentina en 1997. En ese momento predijo que los lineamientos del Banco Mundial, para el sector salud en Latinoamérica, apuntaban a privilegiar el interés del sector privado por sobre el bienestar de las distintas sociedades. Nuevamente en Buenos Aires, invitada por la Asociación Latinoamericana de Medicina Social –Alames-, dialogó con Mundo Hospitalario sobre la salud a las puertas del siglo XXI. "Yo diría que lo que se veía venir en 1997 se está realizando y en ese sentido habría que ser más pesimista -dice dos años más tarde-. El proyecto de transformación neoliberal está avanzando a una velocidad muy alta. Sin embargo, también creo que por el lado del optimismo, lo que creíamos que iba a pasar también está pasando en sus aspectos más negativos. Y eso está empezando a generar reacciones adversas dentro del sector salud y también entre los pacientes que ahora entienden por qué se decía que iban a perder derechos y por qué se decía que iban a tener dificultades para tener acceso a la atención médica. De manera que es de esperar que este cuadro genere una contratendencia".
"Lo que en el papel era un proyecto de mercantilización de los servicios de salud –Laurell profundiza el análisis-, ya se está realizando. Y en ese proceso lo que está ocurriendo es que los propios diseñadores del proyecto han tenido que reconocer que han surgido imprevistos que los han obligado a cierto tipo de ajustes. Y por otra parte, hay una creciente conciencia del personal de salud en el sentido de que la pesadilla ahora es una realidad. Y los gremios pueden ser un factor decisivo y una fuerza muy importante para revertir el proceso y apostar a una reforma que resuelva estos problemas con un sentido distinto".
Para muestra basta un botón. "El proyecto neoliberal clásico en salud, que todo el mundo pretendía copiar, es el chileno –apunta Laurell-. Y hoy podemos decir que el sistema chileno dual, privado-público está en una crisis probablemente más grave que otras crisis del continente. Y a partir de la experiencia chilena, se disparó el debate en torno al financiamiento de los servicios de salud. Porque lo que ocurrió fue que el sector privado, haciendo uso de sus facultades, logró concentrar enormes recursos de su lado, pero resolviendo muy poco lo que eran las problemáticas de salud. Y se pasó, por ejemplo, del pago por servicio al pago per cápita. Y eso ha tocado muy fuertemente el interés de los profesionales".
Laurell desgrana con más precisiones la estructura del razonamiento neoliberal: "El objetivo inicial del proyecto era convertir todo lo que fuera beneficios sociales en elementos regidos por las fuerzas del mercado y en esos términos constituirse en grandes negocios privados. Con el atenuante de que en el pensamiento fundamentalista neoliberal sinceramente se cree que el mercado es muy eficiente para asignar los recursos. Todas las experiencias concretas demuestran que no es así: se incrementan los costos, bajan los beneficios, crecen las inequidades, y se genera una reacción social muy importante a causa de una exclusión sistemática de la población. El ejemplo chileno lo muestra con toda precisión: el sector privado concentra el 45% de los recursos y atiende al 25% de la población. Y además se excluye del sistema a los pobres, que son quienes más necesitan de los servicios. Finalmente, se genera un grado de ilegitimidad del sistema que pone de manifiesto el incumplimiento de las promesas. La parte más visible del proyecto neoliberal es la promesa de crecimiento económico sostenible y la generación de empleo. Y creo que hoy ningún latinoamericano, a esta altura del siglo, puede creer que sea posible. Tenemos economías muy vulnerables que, ante cada crisis, se repliegan castigando el nivel de empleo y los salarios. Ahí tenemos el fracaso más rotundo del proyecto".
¿Por qué tanto interés del Banco Mundial en el sector salud? Laurell cree: "Hay una doble consideración cuando hablamos de salud y de educación. Una de las cuestiones que los organismos internacionales están teniendo en cuenta es que su proyecto económico está en peligro por los problemas sociales que ocasiona. No casualmente el informe del Banco Mundial de 1997 está dedicado al Estado. Y ahí hay un planteo que sorprende: para el Banco Mundial, la intervención del Estado es necesaria para el desarrollo. Y eso no es lo que se esperaría escuchar de un organismo que ha promovido el proyecto neoliberal. Pero en realidad lo que están diciendo es que tenemos un problema muy grande de gobernabilidad en los países donde se ha promovido esta reforma estructural, porque los efectos sociales han sido muy graves y hacen que se cuestione el proyecto en su totalidad. Por eso digo que hay una doble consideración del sector salud. Porque creen que es un espacio muy interesante para la iniciativa privada, pero también porque es un terreno donde se genera legitimidad: si la gente tiene acceso a los servicios sanitarios, eso compensa una serie de otras cosas. Salud es un área de doble importancia".
Laurell se esperanza con la posibilidad de un camino alternativo: "De un lado, el proyecto neoliberal. Del otro lado estamos tratando de construir un proyecto distinto. Y algunos se equivocan cuando creen que queremos volver al pasado. Lo que queremos es recuperar algunos valores y algunos principios. Por ejemplo el valor humanista, el valor intrínseco de la vida humana, la obligación de la sociedad de garantizar derechos sociales para todos, independientemente de su condición económica. Creo que tenemos elementos nuevos para decir que podemos ver esta crisis social como una oportunidad para avanzar. Lo último que nos abandona es la esperanza".

 

Salud para todos en el año 2000

 

A poco más de tres meses para el nuevo siglo, Asa Cristina Laurell recuerda con nostalgia aquella vieja profecía: "Salud para todos en el año 2000 es una frase que ya se volvió a revisar. Y efectivamente los últimos 10 años han sido salud para menos y menos. Lo que eso expresa es que los que formularon ese pronóstico (la Organización Mundial de la Salud) han perdido totalmente el liderazgo en el campo de la salud. Y lo han perdido, desde luego, en manos del Banco Mundial."

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