Asa Cristina Laurell

Derecho a la Salud

La cobertura médica del Seguro Popular

Asa Cristina Laurell

La jornada enero 2012.

 

Ante la inminencia de la declaratoria de la cobertura universal de salud como el gran logro del sexenio es necesario informar objetivamente sobre el alcance real del Seguro Popular (SP). En un texto Emiliano Thibaut (La Jornada 3/12/11) describió su experiencia indignante con el SP en busca de atención de un supuesto cáncer. Su caso ilustra la falta de cobertura médica de este seguro. Él había creído la propaganda oficial que afirma que todos los mexicanos y mexicanas tendrán la atención médica y los medicamentos requeridos y que el servicio incluye mil 400 enfermedades.

En la realidad el Seguro Popular sólo cubre el Catálogo Universal de Servicios de Salud (Causes), que son 275 intervenciones de consulta, urgencias y hospitalización y nueve padecimientos de gasto catastrófico (www.seguro-popular.salud.gob.mx/images/contenidos/Causes/catalogo_2010.pdf). Esto significa que el paciente debe pagar el tratamiento de todas las enfermedades no incluidas en estos dos rubros.

Persiste de esta manera una barrera económica muy importante de acceso a la atención médica de los beneficiarios. Además muchas personas no acceden a la atención incluida en el SP, porque los servicios no existen cerca de su domicilio y el traslado no está cubierto por el seguro.

Las mil 400 enfermedades publicitadas por el SP son en realidad 497, aplicando la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) e incluyendo los diagnósticos y sus subclasificaciones, por ejemplo, 13 tipos de úlcera del estómago. A ellas se añaden ocho vacunas y 21 procedimientos clínicos clasificados en la lista Z, por ejemplo, el examen médico general.

En el rubro de consulta general y de especialidad, el Causes incluye 100 diagnósticos, como las infecciones de vías respiratorias, intestinales, de la infancia, padecimientos de la piel, hipertensión y diabetes. Destaca la atención de epilepsia, condiciones siquiátricas y adicciones, pero con esquemas de tratamiento bastante rudimentarios. Las urgencias listadas son estabilización de diabetes e hipertensión, angina de pecho, intoxicaciones agudas y traumatismos simples.

Las hospitalizaciones son las relacionadas con el parto y el recién nacido y los mismos padecimientos que las urgencias, pero excluyen algunas de las principales causas de muerte como son las enfermedades cerebro-vasculares, cirrosis, nefrosis y nefritis, y los traumatismos graves. En cuanto a las cirugías abarcan hernias, de abdomen, ginecológicas, prostáticas y algunos padecimientos ortopédicos y cirugías menores.

Las siete enfermedades de gastos catastróficos de adultos son la catarata, el tratamiento ambulatorio de VIH, los cánceres cervicouterino, mamario y testicular y el linfoma no-Hodgkin, que en términos de muerte por cáncer son menos importantes que los de vías respiratorias, del gasto intestinal y del hígado. Está considerado el infarto, pero sólo en menores de 60 años, dejando fuera a 80 por ciento con esta enfermedad. Se añaden el transplante de córnea y de médula ósea, que son intervenciones y no enfermedades.

Los recursos asignados para el tratamiento del grupo de gastos catastróficos fueron 6 mil 873.93 millones de pesos en 2011, dato que contrasta con la asignación de 9 mil 257.8 millones de pesos en el Presupuesto de Egresos de la Federación. Además es de señalar que el Fideicomiso de Gastos Catastróficos disponía de 30.2 mil millones de pesos en el tercer trimestre de 2011, por lo que no se justifica restringir la inclusión de más enfermedades.

Los seguros Médico para una Nueva Generación y del Embarazo Saludable son los únicos que tienen una cobertura médica amplia y, además, exención de cuotas para los deciles I a VII, mientras el resto de las familias deberían de pagar a partir del decil V.

El discurso sobre la cobertura universal de salud confunde intencionalmente la cobertura de un seguro con el acceso oportuno a los servicios y medicamentos requeridos y es, por ello, propaganda. Dista mucho del argumento sobre la importancia de establecer un paquete de servicios para que las personas sepan a qué tienen derecho para poderlo exigir. El público y la mayoría de los asegurados desconocen cual es la cobertura médica del SP y muchos beneficiarios ignoran que están asegurados como el Coneval demostró en 2010 con una enorme discrepancia de sus datos respecto de los de la Comisión Nacional de Protección Social en Salud.

 

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