Asa Cristina Laurell

Derecho a la Salud

Ensanut: la importancia del sistema público de salud

Asa Cristina Laurell

La Jornada 20 de febrero de 2014

Desde hace varias décadas se realiza sexenalmente una Encuesta de Salud y Nutrición (Ensanut, que permite tener algunos datos relevantes sobre los servicios y las condiciones de salud en el país al ser representativa a escala nacional. La de 2012 contiene resultados de interés general y deberían ser un instrumento de evaluación y planeación para la Secretaría de Salud (Ssa).

Una de las variables reportadas es la cobertura de algún tipo de seguro de salud que se equipara, incorrectamente, con el acceso a los servicios de salud requeridos. Ensanut encuentra originalmente que 25.4 por ciento del total o 29 millones de personas no tienen ningún seguro y que están afiliados al Seguro Popular (SP) 36.6 por ciento o 42 millones. Luego procede a corregir estos resultados, incorporando a personas que supuestamente no saben que están aseguradas. Surge una pregunta. ¿Si lo ignora de qué le sirve estar asegurada? En los datos corregidos bajan los no asegurados a 21.4 por ciento o 24.6 millones y sube la afiliación al SP a 38.5 por ciento o 44.3 millones.

Aún así hay una discrepancia grande con los datos del SP, que sostiene que tenía 51.8 millones de afiliados en 2012, o sea, casi 10 millones más que el dato no-corregido de Ensanut. La poca confiabilidad de este dato ya se ha mostrado en el Censo 2010, en las encuestas de ingreso y gasto de los hogares 2010 y 2012 y ahora en la Ensanut. ¿No es tiempo de que se reconozca que no hay aseguramiento universal en México? No es trivial, porque la propuesta del Sistema Universal de Salud tiene como premisa esta universalidad.

La Ensanut encuentra que 59 por ciento de los individuos del quintil de menores recursos está afiliada al SP, unos 17 millones de personas, pero no dice que significa que otros 10 millones de ese quintil carecen de un seguro, ya que la seguridad social sólo cubre cerca de 2 millones. Es decir, el SP es comparativamente más importante para la población de bajos ingresos porque es la excluida de la seguridad social, con o sin razones legales. Es, pues, el correlato de la precariedad laboral que incluye a los trabajadores con derecho a la seguridad social que no la tienen y a la informalidad franca.

La Ensanut contiene indicadores sobre el uso de los servicios de salud de atención ambulatoria de consulta durante los pasados 15 días y de hospitalización durante el año pasado. Sin embargo, omite reportar la falta de atención en caso de necesidad, dato clave para analizar el acceso a diferencia de la cobertura de un seguro.

Respecto de las consultas el sector público en su conjunto proporciona 61.1 por ciento y el privado 38.9. Estos datos se refieren a la institución de atención y no al tipo de aseguramiento de la persona, lo que impide calcular la frecuencia de consultas por tipo de seguro. En el sector público 28.2 por ciento corresponde a los servicios estatales de salud y 24.2 al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). En el sector privado 58.5 por ciento de las consultas se dan en consultorios independientes y 41.5 en consultorios de las farmacias. Este dato es muy relevante y se ha disparado desde que se hizo obligatoria la receta para comprar antibióticos. Es, pues, un negocio privado impulsado por el gobierno y sin una regulación efectiva.

El panorama de hospitalización es radicalmente distinto: los hospitales públicos atienden a 83 por ciento de los hospitalizados, 38.3 en los sistemas estatales de salud y 35.5 en el IMSS. La atención en los hospitales privados corresponde a 17 por ciento con una disminución de 7 por ciento del total respecto de 2000. Los datos de consulta y hospitalización desmienten la idea de que el sector privado es cada día más importante. Sin embargo, la propuesta del Sistema Universal de Salud promueve explícitamente la incorporación del sistema privado y le garantiza el acceso a los fondos de los distintos esquemas públicos de aseguramiento en salud. Y hay signos de que ya está ocurriendo; 12.2 por ciento de los beneficiarios del SP, 12.7 de los del IMSS y 17.3 de los del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado fueron atendidos en hospitales privados, mientras 58.1 por ciento sin un seguro lo hicieron en hospitales públicos.

México es uno de los pocos países de América Latina donde el sistema público de salud es el prestador de servicios más importante y donde el sector privado subsiste en los intersticios y se nutre del sector público. Todavía hace falta ampliarlo, fortalecerlo y mejorarlo, pero emprender una aventura privatizadora no sólo es inmoral, sino que ignora la realidad, los datos y el interés común.

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