Asa Cristina Laurell

Salud en Juntos Haremos Historia

La Jornada 14 de Junio, 2018

Asa Cristina Laurell

En el debate actual sobre los problemas del sector salud mexicano llama la atención la poca mención de un problema muy crítico: las enormes deficiencias de infraestructura, personal y abasto regular en las instituciones públicas; carencias que no han sido suplidas por el sector privado. Nadie quiere ver el elefante en la sala. El programa de salud de Andrés Manuel López Obrador lo reconoce y hace una propuesta concreta para iniciar su solución, y calcula además la inversión requerida y el gasto de operación para que funcionen adecuadamente estas nuevas unidades.

Parte de la necesidad de un nuevo modelo, la Atención Primaria de Salud Integral (APS-I), que reconoce que el primer nivel de atención debe fortalecerse y basarse en la educación, la promoción, la prevención, la detección y el tratamiento oportuno, así como tener un enfoque intersectorial. Resalta, a diferencia de otras propuestas, que ésta demanda trabajar con y en las comunidades e incorporar las acciones desde la base del sistema público. El segundo componente de la APS-I es que el primer nivel de atención, centros de salud y clínicas, deben formar parte de redes de atención que garanticen a las personas acceso al tipo de servicios médicos que su padecimiento requiere, sea la consulta de especialidad, hospitalización, cirugía o tratamientos complejos. Es decir, la atención no estaría restringida al paquete del Seguro Popular.

La condición para que este modelo pueda funcionar es que existan el personal y las unidades de salud necesarias, que el abasto de medicamentos e insumos sea adecuado y que se dé mantenimiento a las unidades y el equipo. Se plantea también que los medicamentos y la tecnología sean los indicados en cada caso y que su uso no sea inducido por intereses ajenos a la buena práctica clínica. La propuesta prevé para ello la ampliación y fortalecimiento de las unidades de salud —centros de salud y hospitales— y<<<<<<< que haya suficiente personal con contratos regulares en contacto con la población. Se propone así construir y equipar con recursos federales, priorizando las regiones más vulnerables; 96 nuevos hospitales, 64 generales y 32 de especialidad, así como garantizar que arranquen con todo el personal necesario al terminar las obras y no queden como elefantes blancos inútiles. Se estimulará además a los estados para que construyan y equipen más centros de salud.

La Encuesta Nacional de Salud 2016 demuestra fehacientemente: a) que los quintiles más bajos (Q4 y Q5) reciben la atención más precaria y tienen muchas más complicaciones y b) que las prácticas de seguimiento y atención son inoportunas tanto en las instituciones públicas como en las privadas, con los consultorios adjuntos a las farmacias, batiendo récord de mala atención.

Las propuestas de Juntos Haremos Historia para resolver este grave problema son varias: por un lado, garantizar el equipo y abasto requeridos y por el otro, instrumentar la educación continua sobre los padecimientos más importantes para todos los médicos y enfermeras, un cambio acordado con la universidades en el currículo de medicina y el incremento de residencias claves.

Se prevé financiar estas propuestas con los ahorros de combate a la corrupción y de la Austeridad Republicana para los altos funcionarios que juntos representarían por lo menos 13 por ciento del presupuesto de salud. Adicionalmente, se proyecta un incremento del presupuesto en 8 por ciento anual. Con este esquema se puede pagar holgadamente la inversión y operación de las nuevas unidades, garantizar el abasto de medicamentos y las acciones de salud pública.

Los principales institutos de seguridad social —IMSS e Issste— también requieren ampliar y fortalecer su capacidad de atención, particularmente dado que la dinámica económica del proyecto del licenciado López Obrador haría incrementar el empleo formal, público y privado. Esto significa que estos institutos tendrán mayores ingresos con los cuales se pueden ampliar las unidades de atención, contratar más personal, garantizar el abasto y el mantenimiento, añadiéndolos a los ahorros en las licitaciones y de la Austeridad Republicana.

El programa en análisis no promete alcanzar establecer un sistema público universal y solidario en un sexenio, pero es el horizonte al que aspira. La diferencia es que no sería uno con derechos limitados a un paquete restringido como está implícito en las otras propuestas, sino con iguales derechos para todos. Y se construya desde abajo hacia arriba.

Big Data, negocios y pérdida de confidencialidad

La Jornada 12 de Abril, 2018

Asa Cristina Laurell

El escándalo de Cambridge Analitica y su manipulación de la información de Facebook para ayudar a la campaña de Donald Trump a construir fake news han puesto el tema de Big Data en el foco de la atención. Debería llevar a una discusión mucho más amplia sobre los usos y abusos de las grandes bases de datos. Lo que está en juego va más allá de la manipulación electoral y tiene en el centro la privacidad y la protección de la información personal de cada uno de nosotros.

Una primera cuestión a aclarar es que los usuarios de las redes o buscadores como Facebook, Whatsapp, Google, Explorer, etcétera, no son los clientes de estas empresas. Lo son otras empresas que usan los datos, por ejemplo, para promover cierto consumo o influir en la visión del mundo de decenas de millones de personas. El negocio es vender los datos de los usuarios de las redes gratuitas a estos verdaderos clientes. Recomiendo el artículo de Curran en The Guardian sobre este tema, que demuestra fehacientemente que nuestros datos no son confidenciales y que quien los tiene nos conoce mejor que nosotros mismos.

Leer más: Big Data, negocios y pérdida de confidencialidad

Año de Hidalgo

La Jornada 15 de Marzo, 2018

Asa Cristina Laurell

Avanza el último año del actual gobierno y se advierte que es el año de Hidalgo. La febril subasta de las reservas y campos petroleros es la más publicitada, pero también se están haciendo negocios de largo plazo en el sector salud. Desde hace varios años el IMSS y el Issste han manifestado que pretenden ampliar su infraestructura hospitalaria o sustituir la vieja mediante contratos de asociación público-privados (APP), y ahora se han firmado. El costo de estos convenios es de 104 mil millones de pesos y comprometen durante 25 años recursos económicos cuantiosos de las instituciones firmantes. Estos pagos, además, son preferenciales sobre cualquier gasto y por ello pueden afectar otras actividades institucionales, incluso seriamente. El próximo gobierno podría terminar estos acuerdos, pero tendría que pagar una indemnización probablemente muy alta.

Leer más: Año de Hidalgo

La salud en las elecciones presidenciales II

La Jornada 15 de Febrero, 2018

Asa Cristina Laurell

Como señalé en mi artículo anterior, los grupos de presión están empezando a tomar posiciones en el debate sobre salud. En esta ocasión analizaré la propuesta del Centro de Estudios Espinosa Yglesias que apareció en enero de 2018. El texto se guía por las opiniones de un panel de expertos que incluye algunas personas que se han manifestado por otros medios, por ejemplo Funsalud. Hace explícito que sus valores son promover la libertad individual con equidad social. Reivindica así que todos los mexicanos deben contar con protección social, por lo menos en salud y pensiones, propuesta que coincide con la incumplida seguridad social universal de Peña Nieto.

Leer más: La salud en las elecciones presidenciales II